Psicomotricidad vivenciada

Los primeros años de la vida del ser humano se producen en relación con los seres queridos, con los adultos que le sostienen, especialmente MAMÁ Y PAPÁ, referentes de nuestra base relacional.

Debido a la inmadurez biológica con la que nacemos, ésta relación se produce gracias al contacto con el cuerpo del otro: primero dentro del útero materno y después fuera, en el regazo, el pecho, la mirada y la contención.

Es decir, toda la comunicación pasa a través del cuerpo, y con ella toda la información del mundo que le rodea.

Por tanto, durante los primeros años de vida, aprendemos a través del cuerpo y los sentidos, por lo que tener un espacio seguro y tranquilo donde experimentar libremente las sensaciones que nos genera el cuerpo se convierte en algo primordial para nuestro aprendizaje y desarrollo.

Con la seguridad y la tranquilidad que los brazos de mamá y papá aportan al niño, éste sentirá el deseo de lanzarse a explorar EL ESPACIO, LOS OBJETOS Y A LOS OTROS, acompañados en todo momento por el adulto de referencia.

Grupos de psicomotricidad vivencial en Parla
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Para empezar, la palabra PSICOMOTRICIDAD se ha desvirtuado completamente a partir de que la hemos empezado a utilizar para referirnos a cualquier actividad que realizamos con el cuerpo.

La utilizamos para definir lo que antes era conocido como GIMNASIA. Y la GIMNASIA es una palabra que se utiliza para describir únicamente una ACTIVIDAD FÍSICA.

En el cole, nuestros peques disfrutan de sesiones de MOTRICIDAD. Motricidad gruesa, para ser más específicos. Y es estupendo, porque a través del cuerpo comienzan todos los aprendizajes, incluídos los de motricidad fina que tan importantes son después. Pero en todo este juego de palabras nos estamos olvidando de la primera parte, la PSICO.

PSICOMOTRICIDAD es tener en cuenta tanto el cuerpo como la mente, la parte psíquica del proceso, la implicación a nivel cerebral que tiene el movimiento del cuerpo. Y como sabemos que para adquirir cada nueva habilidad es necesario haber recorrido un camino concreto y haber conseguido unos ciertos hitos en el desarrollo, la PSICOMOTRICIDAD VIVENCIADA no se basa en dirigir un juego, en elaborar un circuito igual para todos los niños del grupo o en practicar un cierto movimiento a elección del docente hasta que salga bien. Y menos aún en evaluar después el resultado de esas sesiones con una nota en un boletín.

PSICOMOTRICIDAD VIVENCIADA es permitir al niño ir descubriendo su cuerpo sin prisa, a su ritmo, vivir las sensaciones que las diferentes posturas que va adquiriendo le proporcionan: PLACER, DISPLACER, ANGUSTIA, SATISFACCIÓN, FRUSTRACIÓN, ALEGRÍA, ESFUERZO, ETC. desde la mirada atenta y respetuosa del adulto que se convertirá en figura de seguridad y contención de sus propias vivencias y emociones.

Como adultos acompañantes en este proceso nos toca el papel más difícil: la NO INTERVENCIÓN. Con un poco de práctica, y de tiempo, esto acabará convirtiéndose en algo natural, y podremos aplicarlo en el resto de actividades que compartimos con nuestros hijos.

Así, poco a poco, el niño iniciará la búsqueda personal de su propia IDENTIDAD Y AUTONOMÍA. Desde esta libertad, el niño aprenderá a tomar decisiones, a seguir su deseo, a tomar las riendas de su juego, a relacionarse con los otros desde el respeto que a él mismo le están brindando los adultos; libre de presiones, comparaciones, juicios ni objetivos a cumplir, y encontrará el PLACER del movimiento y el DESEO y la ALEGRÍA de seguir descubriendo el mundo.