Con un 100% de profesionales mujeres trabajando en nuestro centro, un 95% de usuarias (mujeres) de nuestras actividades y un 80% de pacientes mujeres en nuestros servicios de fisioterapia, tenemos claro que nuestro centro es un claro referente en la zona sur de Madrid en la atención a la salud de la mujer.

A medida que se acerca el 8 de marzo, vamos tomando más y más conciencia de lo necesario que es que la sociedad alce la voz contra las grandes desigualdades que sufrimos las mujeres.

La brecha salarial, el techo de cristal, la infravaloración de los cuidados, la violencia machista… Creemos que hay motivos de sobra para llamar la atención sobre un problema que debe solucionarse de una vez por todas.

Ahora mismo me encuentro gestionando la anulación de los grupos de psicomotricidad vivenciada de mañana. Y he sentido la necesidad de poner por escrito lo que pienso porque he detectado un pequeño sentimiento de culpa (la maldita culpa) por estar anulando una actividad a la que la gente viene muy concienciada, que los niños y las niñas disfrutan tanto y en la que compartimos aprendizajes muy valiosos sobre el desarrollo infantil.

Y he decidido sacudirme de encima esa culpa, y lanzar una petición a las mujeres que nos acompañan en esta maravillosa aventura que es Maharloka.

Detrás de todo esto está el trabajo de dos mujeres que a pesar de tener una formación académica superior a la de sus parejas, cobran mucho menos que ellos.

Dos mujeres que a raíz de su maternidad, se metieron de lleno en una gran transformación en la búsqueda de una conciliación que realmente no existe.

Dos mujeres que, aunque tienen parejas que se implican en la crianza  y en la gestión del hogar, llevan casi la totalidad de la carga mental que supone una familia y una casa.

Dos mujeres que faltan a su trabajo y en ocasiones bajan el cierre del centro cuando hay una función en el colegio o alguna cita médica.

Dos mujeres que llevan muchos años dedicados al trabajo con otras mujeres, acompañándolas en sus maternidades, en sus dudas y preocupaciones, buscando con ellas, dentro de ellas, qué es lo que realmente quieren hacer e intentando transmitir que merece la pena pelear por ello sin sentirnos culpables.

Por eso os pedimos, mujeres, que os pongáis de nuestro lado. Que luchemos juntas por que un día no haga falta reivindicar nada, que no haya diferencias por las que salir a protestar.

Que comprendáis que solo somos dos mujeres como vosotras, con vuestros mismos problemas, con vuestras mismas preocupaciones y ocupaciones. Con el amor inmenso que sentimos hacia nuestros hijos e hijas y con un mensaje importantísimo que transmitirles como el futuro prometedor que representan.

Nuestras hijas deben sentirse orgullosas de sus madres por salir a pelear por lo que no les parece justo. Por delegar sin culpa cuando salen al mundo a formarse o trabajar en lo que les gusta. Por buscar la forma de realizarse como las mujeres poderosas, inteligentes y capaces que son saliéndose del rol que se espera que desempeñen.

Que nadie nos diga que no merece la pena, porque juntas podemos llegar a donde queramos.

Os agradecemos enormemente vuestra paciencia, vuestra colaboración, vuestro cariño y vuestra fidelidad, porque realmente sentimos que todas las que acudís a vernos cada semana o cada poco tiempo formáis parte de una gran familia, la familia Maharloka. Y seguiremos trabajando cada día por que os sigáis sintiendo bien cerquita de nosotras.

 

SI NOSOTRAS PARAMOS, SE PARA EL MUNDO