Cómo es una consulta de fisioterapia de suelo pélvico. Por Patricia Pérez.

En nuestra cultura actual la mayoría tenemos perfectamente integrada la posibilidad de pasar por la consulta del fisio a tratarnos de un dolor de espalda, un esguince o una tendinitis. El que más y el que menos ha ido o conoce a alguien que lo haya hecho y, por lo tanto, sabemos qué esperar de una de estas visitas: análisis de la postura, diferentes movimientos, preguntas sobre hábitos de vida, tumbarse en la camilla, boca arriba, boca abajo, estiramientos, manipulaciones, masajes, punción o “eso de poner las manos y que parece que no haces nada”, que es como le llama uno de mis pacientes a algunas técnicas miofasciales… A nadie le sorprende ya (menos mal) nada de esto…

Pero cuando hablamos de suelo pélvico, la cosa cambia bastante… La mayoría de mujeres que llegan a la consulta de fisioterapia para valorar su suelo pélvico, vienen sin saber exactamente lo que les espera durante la siguiente hora. En general exponer nuestra zona genital nos pone nerviosas, por eso es necesario explicar detenidamente y con modelos anatómicos qué es lo que voy a hacer y con qué objetivos, antes de pasar a la exploración.

Durante una valoración o tratamiento del suelo pélvico, realizo un abordaje íntimo de la mujer y, por lo tanto, tengo que saber en todo momento si esa mujer se está sintiendo cómoda durante todo el proceso. Una comunicación bilateral en este momento cobra una especial importancia. Lo hemos hablado previamente, pero una vez que empieza la valoración, vuelvo a explicar y pedir permiso para realizar cada paso o cada técnica.

Cuando hago este abordaje tan íntimo de la zona genital de la mujer, no sólo estoy contactando con sus genitales sino que estoy conectando con toda su esfera sexual y vital, con su parte emocional, en ocasiones con sus miedos, su vulnerabilidad, sus inseguridades, quizá con sus complejos…

El respeto, el permiso y la comunicación son los compromisos que no pueden faltar para garantizar ese espacio de seguridad necesario para abordar las dificultades íntimas de las mujeres.

Sin perder de vista estos compromisos, la consulta se va desarrollando de manera general de esta manera:

  • Comienzo con una ANAMNESIS, es decir, una serie de preguntas sobre las posibles disfunciones que pueden estar afectando al suelo pélvico. Preguntaré por algún tipo de dolor vulvar, vaginal o abdominal; si existe incontinencia de orina, heces o gases; infecciones de orina o vaginales de repetición; si hay estreñimiento, fisuras o hemorroides; hablaremos sobre los embarazos y los nacimientos, si los ha habido; sobre las posibles cicatrices; sobre si hay dolor o alguna dificultad en las relaciones sexuales con penetración; si hay dificultades para tener orgasmos… Y sobre cualquier otra cosa necesaria para establecer un diagnóstico y un posible tratamiento.
  • Antes de pasar a la exploración, dedico unos minutos a EXPLICAR la anatomía de los genitales y del suelo pélvico y en qué va a consistir el proceso de exploración que voy a realizar. En este momento además, os pido que firméis un consentimiento informado. La firma de este consentimiento es un DERECHO del paciente y una OBLIGACIÓN de cualquier profesional sanitario que vaya a realizar una práctica invasiva. (Si no os ofrecen firmar un consentimiento ante una práctica invasiva, pedidlo. Es vuestro derecho como pacientes).
  • A continuación realizo una EXLORACIÓN CORPORAL. Inicialmente observaré la postura, porque es imposible evaluar una parte sin el todo. El suelo pélvico está integrado en un cuerpo y es necesario evaluarlo de manera global para comprender el origen de la disfunción. Además de la postura, evaluaré el estado del diafragma y el abdomen, porque trabajan de manera sincronizada y coordinada con el suelo pélvico. Evaluar simplemente la capacidad contráctil de la musculatura del suelo pélvico sería tener una visión muy simple y básica de su funcionamiento. En fisioterapia entendemos el cuerpo como una unidad funcional donde ningún musculo, órgano o sistema trabaja solo, sino en perfecta coordinación y equilibrio con el resto.
  • Por último realizaré la EXPLORACIÓN DE SUELO PÉLVICO. Primero una exploración visual, observando los genitales externos en busca de cualquier signo disfuncional. En esta exploración visual además iré tocando diferentes zonas para evaluar reflejos, sensibilidad, zonas de tensión…. A continuación exploraré la región vaginal, en busca de zonas musculares tensas, asimetrías, prolapsos, tono muscular, capacidad de contracción de la musculatura superficial y profunda… Y al final haré el abordaje rectal para evaluar la capacidad contráctil del esfínter y del elevador del ano, asimetrías, tono muscular, posibles prolapsos, estado del cóccix, dolor…

Con todos estos datos establezco unos objetivos y un plan de tratamiento, hablando con la mujer la necesidad de establecer un compromiso personal con sus rutinas de ejercicios y corrección postural para poder tener un tratamiento exitoso.

Nuestro suelo pélvico ha sido durante años el gran olvidado, pero ha llegado el momento de prestarle atención, porque atender a nuestro suelo pélvico implica compromiso con nosotras mismas, autoconocimiento, aceptación y empoderamiento.