Tu bebé está preparado para comer lo que puede comer

El baby led weaning (o BLW) no es más que comer como se ha comido toda la vida. Así lo definía mi abuelo, que también me decía que los niños de toda la vida habían dormido con los padres cuando yo le hablaba de colecho.
Y es que el “toda la vida” de hace unas generaciones no es el mismo que el de ahora. Tenemos que admitir que el de antes se acerca más al significado literal de la frase.

También hay variaciones de significado según el idioma. El verbo to wean, en inglés, es algo así como destetar en español, pero un destete entendido como el tiempo que pasa desde que el bebé prueba el primer alimento distinto de la leche (materna o de fórmula) hasta que ya no hace ninguna toma de esa leche. ¡Pueden ser años!

Una vez definido el momento del desarrollo infantil del que vamos a hablar, estaremos de acuerdo en que en todo ese tiempo, los cambios que se dan en el desarrollo psicomotor del bebé son muchos.

Ya sabréis que uno de los requisitos para comenzar con la alimentación complementaria a demanda es que el bebé se mantenga sentado.
En un desarrollo psicomotor que se da sin intervenciones y con movimiento libre, este momento llega mucho más tarde que si hemos intervenido. Y como ya deberíamos saber, antes no es mejor.
Para llegar a una estabilidad en la posición de sentado, el bebé ha debido llegar a esa posición por sí mismo. Y sentarse por sí solo es un trabajo que requiere mucho tiempo y mucha práctica. En ocasiones, ese momento llega después del gateo.
El bebé se pone a cuatro patas, se balancea, algo llama su atención y dejándose caer hacia un lado consigue sentarse. A partir de ahí, el equilibrio debe hacer el resto, y la musculatura de la espalda y el abdomen debe estar suficientemente trabajada para sostener el cuerpo del bebé sentado.

Pero en la vida práctica, nuestro bebé va a interesarse por la comida mucho antes de que llegue ese momento. Entonces, ese “mantenerse sentado” se refiere a que una vez lo hemos puesto nosotros en esa posición, se mantiene sin caerse en un lugar más o menos reducido, como una trona, o que si lo tenemos sentado en nuestro regazo, mantiene una posición erguida para poder comer con seguridad.

Una vez que empezamos a ofrecer alimentos a nuestro bebé, otra de las principales preocupaciones que surgen son los atragantamientos.

En realidad es difícil que un bebé con libertad de acceso a alimentos sólidos se atragante si ha tenido posibilidad de practicar con alimentos que puede manejar antes de poder acceder a otros alimentos más difíciles de gestionar, más pequeños o potencialmente más “peligrosos”.
Si un bebé ha practicado lo suficiente con palitos de verdura, con trozos grandes de fruta, con carne cortada en tiras o con trozos grandes de pan, cuando le llegue el momento del desarrollo en el que puede realizar la pinza con los dedos y coger alimentos más pequeños ha practicado tantas y tantas veces que lo más probable es que sepa gestionar con seguridad ese pequeño alimento en su boca (por ejemplo guisantes o garbanzos).
En ese momento, después de varios meses practicando, sabrá morder, mover los trozos de comida en su boca, desplazarlos hacia atrás y tragarlos con seguridad.

Aún así, siempre debemos recordar estar presentes en los momentos de las comidas y nunca dejarlos solos. Sentido común, vaya.
Y tampoco está de más conocer las maniobras básicas de actuación por si alguna vez tenemos que utilizarlas.

Parece muy sencillo, y sin embargo, casi todas las familias acaban asistiendo a alguna clase o taller en el que se habla del
tema de la introducción de alimentos sólidos cuando su bebé se acerca a los 6 meses de edad.

¿De verdad es necesario?
En realidad, puede ser algo muy enriquecedor. Se comparten experiencias y aprendizajes con otras familias, se aprende a prestar atención a señales del desarrollo que pueden pasarnos desapercibidas y a aprovechar esos momentos en relación a la comida.
Podemos aprender recetas nuevas, adaptar otras para que el bebé pueda disfrutarlas.
Y sobre todo, tengo la sensación de que las familias, después de charlar sobre alimentación durante un par de horas, salen con menos miedo y más ganas de experimentar y dejar a sus bebés relacionarse con la comida de una manera más sana y divertida.
Si crees que es vuestro momento, consulta aquí cuando tenemos nuestro próximo taller.

¡Os esperamos!